El semáforo, 100 años de regular el tránsito


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El semáforo, tal y como lo conocemos, cumple hoy 100 años de vida. Su historia se remonta 146 años, ya que la primera señal con esta idea para regular el tráfico se colocó el 15 de diciembre de 1868 en Londres.  Sin embargo, este semáforo no tenía nada que ver con el actual ya que entonces tenía dos ‘brazos’ que se levantaban para indicar qué carril tenía que detenerse.

Por aquel entonces, su uso estaba relegado a los trenes y no fue hasta 1914 cuando este aparato empezó a proliferar para regular el tráfico de las calles. Cleveland (Estados Unidos) fue la primera ciudad en tener un semáforo para este fin y se debió a que en este año, la clase media de la ciudad comenzó a comprar los coches Ford.

Quince años más tarde llegó a España, concretamente a Madrid y comenzó a regular el tráfico entre la calles Alcalá y Barquillo.  Entonces, en 1929,  la implantación del semáforo fue toda una novedad y hoy en día los tenemos en cada intersección. De este modo, Valencia es la ciudad española con más semáforos, ya que cuenta con uno por cada 750 habitantes. Este promedio es significativamente más alto que el de Madrid, que cuenta con uno por cada 2.700 ciudadanos y el de Barcelona es de uno por cada 2.000.

Cuando el primer semáforo aterrizó en España, estos aparatos regulaban únicamente el tráfico de los vehículos y no fue hasta 1933 cuando en Nueva York se instaló el primer semáforo que avisaba a los peatones cuándo podían cruzar la calle. Este semáforo neoyorkino no contaba con el tradicional muñeco, ya que este no llegó a las señales lumínicas hasta 1961, cuando fue inventado por el psicólogo Karl Peglau en la Alemania Occidental.

Su significado por el mundo

Hoy en día no hay ciudad en el mundo que no cuente con ellos para establecer un orden en el caos diario. Sin embargo, la manera de interpretar su señalización no es siempre igual.  Habitualmente, cuando la luz roja está iluminada significa que hay que detenerse, la ámbar que hay que preparar para frenar y la verde que se puede pasar.

Hay ciudades como Nápoles, que el significado de los colores no es el mismo. De este modo, en la ciudad italiana los colores rojo y ámbar significan continuar, mientras que el verde quiere decir que hay que detenerse.

Semáforos especiales

Aunque un semáforo nos parece algo cotidiano, el marketing ha sabido hacer de las señales lumínicas de Berlín todo un icono.  En la capital alemana es un hombre ataviado con un sombrero el que aparece en los semáforos, el ‘Ampelmann’, fue introducido por las autoridades de laAlemania del Este (la comunista) y ahora es el rey de las tiendas de souvenirs de la cuidad. Con su imagen se hacen cereales, camisetas, llaveros, fundas de móvil, pasta etc.

Otro ejemplo de semáforos poulares son los de la ciudad islandesa Akureyri, donde los corazones son los protagonistas de la regulación del tráfico.

Jaén también cuenta con semáforos especiales. El 5 de abril de 2008, el Ayuntamiento de la localidad instaló un semáforo que cambiaba el típico hombre por una mujer con falda, con el fin de que también haya igualdad en la señalización de las vías.

Fuente: www.lainformacion.com

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Publicado en Historia

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